La portavoz de Presidencia, Gabriela Cerruti, confirmó esta mañana que las tarifas de los servicios de luz y gas aumentarán por debajo de lo que suban los salarios.
Cerruti brindó una conferencia de prensa de manera virtual por haber dado positivo de Covid-19 y afirmó que el Gobierno nacional llegó a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para avanzar en “un esquema de segmentación de subsidios que enfoque el esfuerzo estatal en aquellos usuarios vulnerables y con menor capacidad de pago”.
La cuestión tarifaria es uno de los puntos claves en acuerdo por la refinanciación de la deuda que Argentina tiene con el FMI. Según Cerruti, la negociación entró en una etapa de ultimar detalles y se concretaría en las próximas horas. Luego será enviado al Congreso de la Nación. “Confiamos en que en las próximas horas el acuerdo va a estar cerrado, escrito, traducido y enviado al Congreso de la Nación para que comience su tratamiento, pero también somos conscientes de que estamos discutiendo temas que comprometen la vida de los argentinos por varias generaciones, y por lo tanto queremos tomarnos todo el tiempo que sea necesario para dar todas las discusiones y para defender con mucha vehemencia y mucha templanza los derechos de los argentinos y argentinas”, expresó al respecto.
“Uno de los objetivos es lograr niveles de tarifas razonables y susceptibles de ser aplicadas con criterio de justicia y equidad distributiva para los servicios públicos de gas y electricidad conforme a los parámetros objetivos que corresponden a cada caso”, explicó Cerruti, y aseguró que la nueva propuesta tendrá como referencia el Coeficiente de Variación Salarial (CVS). En ese sentido, adelantó que el Poder Ejecutivo impulsará, previa audiencia pública convocada para fines de abril del 2022, las medidas que tracen un sendero para bienio 2022-2023.
“Una nueva propuesta tarifaria con un esquema de segmentación de subsidios que enfoque el esfuerzo estatal en aquellos usuarios vulnerables y con menor capacidad de pago e incentivando la adopción de medidas que induzcan al uso racional de los servicios”, agregó.
De esta manera, los usuarios se dividirán en tres categorías: aquellos que dejarán de ser beneficiarios del subsidio al consumo energético en función de su plena capacidad de pago constituyen el primer segmento; los beneficiarios de tarifa social, para quienes el incremento total en su factura para año calendario será equivalente al 40% del CVS del año anterior; y, para el resto, el incremento total en la factura para cada año calendario será equivalente al 80% del CVS correspondiente al año anterior.
Esto quiere decir que si los sueldos subieran un 50% en el año, las boletas de luz y gas aumentarán un 20% para quienes tienen tarifa social, y un 40% para el resto de los usuarios.
Durante esos dos años “no podrán contemplarse otros incrementos por encima de los topes previstos para las categorías de usuarios B y C”, especificó Cerruti.
