Miercoles 07 de Diciembre del 2016 - Tucumán

El centro educativo trans "De puertas abiertas" entregó diplomas a una docena de estudiantes

Impulsado por un docente de filosofía, un pedagogo y una estudiante de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Tucumán, en sus primeros tres meses dio testimonio de una propuesta educativa inclusiva para un grupo expulsado del sistema educativo formal en una provincia con fuerte impronta conservadora y religiosa.

Escuchá/Descargá el reporte de Eva Fontdevila desde FM Raco. 

El Centro Educativo Trans de puertas abiertas de Tucumán cerró el ciclo lectivo con un acto y entrega de distinciones a docentes, estudiantes y colaboradores.

Con el apoyo del Ministerio de Educación de la provincia, este espacio funciona en la Escuela de Adultos Virgen de la Merced, ofrece terminalidad educativa a cualquier persona sin distinción, y está orientado en particular a garantizar el derecho a la educación al colectivo trans. En total una docena de personas recibieron su certificado por haber sostenido estudios en estos meses. Además de las clases formales, el centro ofrece talleres de danza, yoga, teatro y cine.

Marcia Albornoz, la primera trabajadora social trans de la argentina y referente de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTTA), organización que ayudó en la convocatoria de estudiantes, se refirió al proyecto y su desafío inmediato: “La idea no es hacer un gueto de la misma población, de la misma comunidad, sino hacer un espacio para personas que por diferentes razones de estigmatización no han podido concluir sus espacios de estudio. Estos tres primeros meses, como modo de prueba además con el apoyo del Ministerio de Educación y de la Facultad de Filosofía y Letras estamos cerrando el ciclo lectivo 2016. Estaría bueno comenzar a trabajar en profundidad con todas las organizaciones  y en periodo de receso hacer un trabajo mucho más profundo para que los compañeros y las compañeras comiencen a tomar en cuenta de que la educación es una de las herramientas necesarias para poder defender un espacio laboral o un trabajo”.

Si bien el bachillerato comenzó como un espacio de educación de adultos, sus impulsores se plantean el desafío de abordar la problemática de la infancia trans:  “La mirada educativa que hay que trabajar fundamentalmente desde el Ministerio, desde la autoridad máxima hacia abajo, hay que tener en cuenta que las situaciones de buylling que viven los niños y niñas también esta relacionadas con la orientación  sexual de las personas”.

Por su parte Claudia Díaz, estudiante de trabajo social y fundadora del proyecto, contó que está haciendo su tesis sobre la situación de la población trans en Tucumán y que eso la impulsó a formar parte. “Cuando comenzamos nos encontramos con muchas y muchos excluidos del sistema, sobre todo gays, lesbianas y muchas mamas solas. La otra pata del proyecto es incorporar compañeros que están como voluntarios en la parte social, jurídica, pedagógica y que cualquier problema que se presente, desde el cambio registral, problemas con la salud o la justicia, tener una respuesta. Nuestro objetivo es que se vea la oportunidad de terminar la escuela y que en esa oportunidad se vea la posibilidad de llevar adelante otra vida. Este espacio es amigable, respetuoso y acá lo que se quiere es que los estudiantes recuperen la voz y la capacidad de soñar. A nosotros nos ha tocado una experiencia maravillosa de integración entre heterosexuales, trans, lesbianas y gays. Hay que perderle el miedo al discurso de la ignorancia”.

 

 

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