El reporte del Colectivo de Comunicación Popular La Palta
El área protegida de la UNT, conocida como Parque Sierra de San Javier, se extiende en unas 14.190 hectáreas. A la altura del Río Muerto, en Yerba Buena, nacen muchos arroyos que se ubican dentro de la propiedad universitaria. Durante bastante tiempo se extrajo áridos de varios de los arroyos que derivan en este río. Dichas extracciones se realizaron bajo la autorización de la Dirección de Minería de Provincia de Tucumán, siendo el área protegida un distrito federal, mientras que la autorización fue plasmada por una autoridad provincial. Esto, desde el inicio, resulta conflictivo.
Esta explotación del suelo llevó a que en los últimos meses la ciudad de Yerba Buena sea devastada por las lluvias. Los principales afectados fueron las familias cuyas viviendas se encuentran en los perímetros del Río Muerto. Freddy Carbonel, integrante del grupo ecologista Pro-Eco explicó las vinculaciones entre la universidad, el estado y la minera.
[reproductoraudio mp3=https://archive.org/download/2204palta/Reporte%20La%20Palta%20220415%20C.mp3 ogg=https://archive.org/download/2204palta/Reporte%20La%20Palta%20220415%20C.ogg]Por su parte, el jefe municipal de Yerba Buena, Daniel Toledo, señaló a la Universidad Nacional de Tucumán y a la autoridad de aplicación como las responsables de la extracción de áridos que desequilibran el ecosistema. Ante esto, el Intendente de Yerba Buena manifiestó «que nada puede hacer ante la autorización del Ministerio de Desarrollo Productivo y de la Dirección Provincial del Agua». El fundamento de Toledo se basa en el hecho que esos dos organismos son los que entregan las primeras autorizaciones: la de no inundabilidad y la de impacto ambiental.
Sin embargo, es la Municipalidad de Yerba Buena la que autoriza el desmonte. “El río Muerto no es solo esa parte de donde se extrae el árido, es todo el arroyo. No se ve la cuenca en sí. Cada intervención que se le haga a la cuenca va a repercutir en todo su amplio territorio, que pasa por mesetas donde se construyen casas. La cuenca en sí es todo el territorio”, explica Freddy, dejando en claro las responsabilidades compartidas entre el municipio, la universidad y las autoridades gubernamentales. “Hay responsabilidades compartidas porque el municipio autorizó hacer countries, por ejemplo”, agrega Freddy. A estos se suma, por ejemplo, la falta de árboles en las zonas más altas de la cuenca que lleva a que el agua se infiltre, haciendo que la acumulación de áridos sea cada vez mayor.
[reproductoraudio mp3=https://archive.org/download/2204palta/2204palta.mp3 ogg=https://archive.org/download/2204palta/2204palta.ogg]El área protegida de la Universidad de Nacional de Tucumán nace en 1973, y hoy en día está a cargo de la Secretaría de Bienestar Universitario. Diferentes profesionales hicieron usufructo del área para sus estudios y actualmente no existe un plan de gestión o manejo que determine cómo se gestiona dicho territorio. “Ellos no hacen educación ambiental hacia afuera. Muchos guardaparques o deportistas ven el área protegida como si fuera un parquecito cerrado con un alambre, como una isla fuera de sí. En el peor de los casos se da autorización a competencias deportistas para atravesar el área”, manifiesta el ecologista. Al no existir un plan de manejo, corredores, profesionales y aficionados a la naturaleza desconocen el grado de incidencia de su actividad sobre el suelo. “Existen territorios intangibles y zonas endémicas que no se deben tocar, a menos que sean fines científicos”, aclara Freddy.




