Lunes 05 de Abril del 2021 - Neuquén

14 años del crimen de Fuentealba: “No fue un policía loquito, fue una brutal represión”

Así lo expresó Sandra Rodríguez, compañera del docente asesinado durante la represión de una manifestación docente en 2007.

El maestro Carlos Fuentealba fue recordado con un encuentro virtual al cumplirse este domingo 14 años de su asesinato a manos de la Policía de Neuquén.

El 4 de abril de 2007 el docente participaba del corte de ruta que se realizaba en Arroyito en el marco de una huelga de más de un mes que sostenía el gremio docente de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN). En medio de la represión, ordenada por el entonces gobernador Jorge Sobisch, Fuentealba fue asesinado al recibir una granada de gas lacrimógeno en la cabeza disparada por el policía Darío Poblete.

El miembro de la fuerza policial fue condenado a perpetua pero los que dieron las órdenes aún no fueron sancionados, uno de los reclamos que sostienen las organizaciones docentes, sindicales y de derechos humanos desde aquel momento.

Cuando decimos justicia completa es porque realmente pensamos que hay una orden política y sabemos que Sobisch fue el jefe de la Policía que ordenó ese operativo el 4 de abril de 2007”, expresó Sandra Rodríguez, compañera de Fuentealba, durante el acto homenaje que se realizó vía remota con participación de dirigentes sindicales docentes de todo el país.

Vamos a defender y vamos a tener la posibilidad de poner nuestra teoría, no la única como quiso defender durante tanto tiempo esta justicia neuquina”, manifestó.

Además, Sandra aseguró que Poblete “no fue un policía loquito” sino que “fue una brutal represión a más de 800 docentes y yo no me olvido de ninguno de esos que arriesgó la vida ese día”.

También sostuvo que luego de las responsabilidades policiales y políticas que se juzgan en la causa “tendrá que venir una causa Fuentealba III, que signifique la condena de Jorge Omar Sobisch”, ya que el exgobernador neuquino no está imputado.

Eso no lo resignamos y es nuestro horizonte”, agregó quien también es querellante en la causa.

Marcelo Medrano, uno de los abogados de Rodríguez, brindó detalles de la investigación judicial desde 2007 y contó que hace dos semanas “un juez de garantías, con el nuevo código procesal penal, estableció que teníamos el plazo de cuatro meses para investigar, poder provocar la prueba para llegar a un juicio oral y público, que es nuestra intención”.

Por otro lado, el letrado consideró que durante estos 14 años “ganamos la batalla cultural, social y jurídica por establecer que la causa de Carlos se trata de una causa de grave violación a los derechos humanos”. En ese sentido, explicó que “no es algo menor porque significa que se aplican categorías propias del sistema de derechos humanos por lo cual no puede ser tratada como una causa común o normal”.

Sobre la consigna “justicia completa” por Fuentealba, expresó: “Sabemos que esto fue un operativo planificado y ejecutado en consecuencia. Por eso, el Fuentealba II trata básicamente de las responsabilidades políticas y policiales”. En la causa quedan 14 imputados, ya que el exsecretario de Seguridad de Neuquén, Raúl Pascuarelli, murió en noviembre de 2020.

Esto que para nosotros es tan claro, que es que hubo una intervención y decisión política directa para lo que sucedió con antelación, ese día y con días posteriores, tiene un responsable directo que se llama Jorge Omar Sobisch”, concluyó.

Mientras tanto, el exjuez Eugenio Zaffaroni manifestó durante su participación en el Encuentro Nacional por la Memoria y Justicia Completa, que “estamos conmemorando es un aniversario de una atrocidad que se ha repetido en nuestro país desgraciadamente”. Y agregó: “No tenemos que recordar las atrocidades por las atrocidades mismas. No porque de lo contrario nos deprimimos, estaríamos recordando una cadena de genocidios y barbaridades. Hay que recordarlas como una etapa de lucha. A los caídos hay que rendirles homenaje, son guerreros y se convierten en mariposas”.

Por su parte, Sonia Alesso, secretaria general de CTERA, recordó que “este colectivo amoroso que somos los maestros en cualquier lugar de la Argentina se conmovió con el asesinato de Carlos e inmediatamente estuvo la solidaridad con Sandra y con los compañeros y compañeras que vivieron los momentos más difícil de ese primer año que tuvo la causa Fuentealba”.

Estas causas son muy difíciles”, indicó y remarcó que en estos días “estamos viendo la cloaca de la justicia”.

La mitad de los jueces de Casación eran tipos que jugaron para Mauricio Macri que garantizaron impunidad y persecución política. Los mismos que nos persiguieron, amenazaron, pincharon los teléfonos, que quisieron permanente que bajáramos los brazos”, reclamó y enfatizó: “No bajaremos los brazos”.

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