
En la reunión de la comisión de Cultura, tanto familiares como integrantes del coro reclamaron que se dé marcha atrás con el decreto del presidente Javier Milei que dispuso la disolución del Coro Nacional de Niños después de casi 60 años de funcionamiento.
El Coro asistió a la Cámara baja junto a sus familias y directores para pedir que se frene su cierre definitivo y los niños interpretaron una canción en plena reunión de la comisión como parte de su pedido para preservar el histórico espacio cultural.
Fátima Crespo, una de las niñas de coro, dio su mensaje, rodeda por sus compañeras y compañeros: «Para nosotros no es sólo un coro. Es un lugar al que llegamos después de la escuela, donde pasamos gran parte de nuestra infancia y adolescencia, donde aprendimos a confiar en otros chicos y donde encontramos algo que nos hace felices y nos apasiona de verdad».
Además, la menor expresó que «nos enseñó mucho más que música, nos enseñó a acompañarnos, a estar juntos, tener paciencia y a sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos. Muchos de nosotros organizamos nuestra vida alrededor del coro, la escuela, los viajes, los ensayos, los conciertos, los encuentros con nuestros compañeros. Pasamos horas estudiando las partituras, practicando y esforzándonos para mejorar».
Fátima también resaltó el rol de docentes y directores: «También fue muy triste ver a nuestra directora y a las personas que trabajaron con nosotros, luchando por tanto tiempo para que el coro siga funcionando, mientras nosotros esperábamos noticias sin saber que iba a pasar con algo que amábamos profundamente. Lo que más nos duele es sentir que todo el esfuerzo de tantos años puede perderse».
Y finalizó reflexionando: «El coro nos dio confianza, disciplina, responsabilidad y un lugar donde sentirnos importantes, escuchados y para muchos nuestra segunda familia».
