
Escuchá/Descargá el reporte de Corina Duarte desde Radio Estación Sur.
Una vez más productores y productoras de la región se reunieron para celebrar este fruto que fue rescatado y que se mantiene vigente, ampliándose no solamente a la región y a pesar de la falta de incentivo a las políticas públicas.
Isabel Palomo, una de las productoras históricas, expresó la preocupación de quienes producen, en el marco de un gran crisis económica: «Estamos muy preocupados porque nosotros somos parte también de la Argentina y los productores comunes, locales, no están pudiendo vender la producción porque, bueno, no hay plata, la gente está sin trabajo y es preocupante. La mayoría de los productores alquilan, los alquileres están muy altos y además de alquiler hay que apagar la luz, preparar la tierra, entre otras cosas».
También detalló que «muchísimos dejaron ya la quinta. Yo gracias a Dios soy dueña de la tierra, por eso puedo producir tranquila, hago agroecología, pero el mundo no gira alrededor mío sino que yo me involucro con la sociedad y los problemas. La producción de tomate que vos haces, además, no solamente te permite vivir sino que trasciende y hay una venta y un consumo, que dependen de todo lo que pasa en el país».
Sobre el tomate platense, Isabel explicó: «yo lo vendo más en capital, pero hay muchísimas personas que me piden semillas de Córdoba, de Tierra del Fuego, de muchísimos lugares, de San Luis, de Mendoza, porque como tenemos la página ellos se conectan por ahí y me piden las semillas. Así que yo tengo la obligación moral de mandarle por correo y están agradecidos. Así que es un tomate que vale la pena cultivarlo ya que es un rescate de semillas, pero bueno, es un gusto de tomate rico y tenemos que luchar por las semillas típicas y nativas porque lo transgénico no sirve y en ese camino estamos».
La actividad se desarrolló, como hace 21 años, con la participación la Universidad Nacional de La Plata y el Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires.
