
A pesar de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, los empleados aseguran que se siguen retirando materiales y que los sueldos llegan con demora. En los últimos días montaron una guardia en la puerta de la fábrica para impedir la salida de camiones y exigir respuestas.
Detrás del conflicto, se juega algo más que un reclamo salarial: la supervivencia de una fuente de trabajo histórica para la ciudad. en los salarios y la producción lleva semanas paralizada.
En un gesto de resistencia, los operarios junto a sus familias cortaron la calle para evitar que camiones salieran con carga. Exigen respuestas concretas y el sostenimiento de sus fuentes de trabajo mientras advierten sobre el riesgo inminente de cierre del turno y desguace industrial.
Carlos Lazarte, trabajador de la fábrica y delegado de la UOM, explicó: «Hoy como todos los días desde que se dictó la conciliación, nos volvimos a presentar a las 6 de la mañana, nuestro horario habitual de trabajo, y nos encontramos con las puertas cerradas nuevamente. Volvieron a romper la conciliación obligatoria».
Además, contó que «son unos caradura, no sé que quieren hacer porque no declaran la quiebra, nos dicen que volvemos, que no volvemos. Ayer tuvimos audiencia y se presentó el apoderado del triunvirato» y agregó: «Mientras nos entretenían con la audiencia, nos vaciaban la empresa. Entonces se autoconvocaron las familias, los vecinos, les bloquearon las esquinas y no pudieron sacar nada».
