Jueves 08 de Marzo del 2018 - Rosario

8M: "La salida es sentir lo que a la otra le está pasando"

Las mujeres del barrio vienen organizandose desde hace años para enfrentar la violencia machista y patriarcal. Este 8M se suman a la medida de lucha.

Escuchar/Descargar el informe especial de Viky Durand Mansilla, desde Radio La Hormiga

Inmediatamente después del asesinato del Pocho Lepratti en diciembre del 2001 en el comedor de una escuela en la que trabajaba, el barrio Ludueña, del noroeste de Rosario comenzó a festejar el cumpleaños del militante con tres días de carnaval. Tradicionalmente los festejos culminan con la quema de la figura del Rey Momo. Este personaje es diferente cada año y tiene que ver con el eje de trabajo que atraviesa a todo el carnaval que busca la transformación social.

Recientemente la plaza del barrio Ludueña se vio llena de colores en su celebración número 17 con una particularidad: El tradicional rey momo fue reemplazado con una reina.

Ale y Luli, integrantes de El Bodegón Cultural contaron como nació “La Moma“: “No queríamos quedar por fuera de la coyuntura actual en relación de la problemática que atravesamos las mujeres. En el año 2012 también fue una Moma. Surge de una necesidad de las mujeres que venimos organizándonos, tiene que ver con como nos venimos sintiendo las mujeres en esta avanzada feminista“. Según contaron, la Moma representaba a una mujer trabajadora con signos de opresión en su cuerpo.

Ludueña es un barrio popular que tuvo en sus orígenes con el ferrocarril. Históricamente han sido las mueres quienes han llevado adelante la resistencia en el barrio. El grupo de mujeres de El Bodegón viene juntándose desde varios años. Nació como un espacio donde charlar lo que las atravesaba en su vida cotidiana y eso dio como respuesta la participación en los Encuentros Nacionales de Mujeres y acciones concretas para poder cambiar la realidad del barrio.

Las mujeres de Ludueña también se suman al Paro Internacional. “Paramos porque a las pibas jóvenes nos desaparecen y nos matan; porque no sabemos donde ir; porque trabajamos dobles jornadas; porque nuestros hijos se mueren por la droga o porque los mata la policía; paramos también porque entendemos que la salida tiene que ver con estar juntas y encuerpadas, con abrazarnos y encontrarnos con otras y sentir en el cuerpo de una lo que a la otra le está pasando“, relataron.

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