Martes 09 de Julio del 2019 - La Plata

La historia del Barrio San Cayetano: recuperación de tierras y de derechos

Familias que no tenían acceso a la vivienda tomaron tierras abandonadas en agosto de 2011 y con organización construyeron un barrio y recuperaron más derechos.

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En el partido de La Plata, hay numerosos barrios que nacieron al calor de la lucha y organización de los vecinos, en procesos de toma de tierras. Tierras ociosas, abandonadas en la pura especulación, mientras centenares de familias no tienen donde vivir, no llegan a pagar un alquiler, saltan de lugar en lugar soñando tener un techo para sus hijos.

En agosto del 2011 más de 250 familias se radicaron en el predio ubicado en las calles 526 a 528 y de 163 a 166, terrenos que eran puro pastizal, sin uso, sin producción, sin servicios. Es la historia del barrio San Cayetano.

«Muchos piensan que los que vivimos en una toma o los que llegamos a una toma es porque tenemos ganas de agarrarnos de algo que no nos corresponde, pero no es así, si hubiera posibilidades de que la gente pudiera acceder a un lugar en cuotas lo haríamos. En un principio cuando se hablaba de desalojo, los vecinos proponíamos una oferta de pagar en cuotas» explica Patricia, una de las vecinas.

«Mi papá armó una carpita, sin agua, sin luz, sin calles, había barro, sin baño» recuerda Noelia.

«Tomé coraje por mis hijos, porque no conseguía alquiler, y tomé uno de los terrenos. Cuando me quisieron sacar no me quise mover, porque hoy ese terreno es el futuro de mis hijos y por ellos lucho» completa Giovanna.

Estas mujeres desde un inicio supieron que debían organizar su barrio. En un primer momento, pensaron agruparse por representantes de cada una de las colectividades del barrio: boliviana, paraguaya, peruana y argentina. Luego, decidieron organizarse con delegados por manzanas. La tarea fue simplificada porque en el inicio de la toma, ya habían armado un plano con manzanas, calles e incluso previeron la plaza actual.

Pero pronto llegaron las amenazas de desalojo. Cuentan los vecinos que se acercaron personas que los engañaron: les dijeron que debían firmar un plan de mejoramiento, pero en realidad les hicieron firmar una notificación de desalojo. Empezaron los ataques penales y civiles. Los acusaban de usurpación y los intimaron a que se vayan en diez días, sin informarles ni darles posibilidad de defensa y ejercicio de sus derechos.

Sebastián, que acompañó a las familias, cuenta que sufrieron una feroz criminalización y estigmatización por parte de la corporación mediática de la región, el Diario El Día. «Garmendia era la jueza penal que ordenó el desalojo porque para ella ya estaba tipificado. Ella nos insinuó que todo lo que ella creía era lo que había publicado el Diario El Día: que los vecinos estaban ahí porque los habían llevado políticos, que habían roto alambrados, eran usurpadores. Cuando fuimos a mostrarle las fotos del barrio,  entonces, nos comenzó a decir qué teníamos que presentar para que ella pudiera frenar el desalojo  hasta que el Estado interviniera» explica.

Los vecinos vencieron todos los obstáculos y presiones. En el medio del barrio, hicieron una plaza y ahí construyeron el Centro de Resistencia Cultural San Cayetano. Ahí empezaron las primeras experiencias de educación popular, como el primario y secundario para adultos.

«De chica no pude estudiar, porque mis padres no tenían medios para hacerme estudiar, entonces tuve que trabajar desde los 12 años. Cuando apareció el Plan FiNes en el barrio, no dudé en hacerlo desde el principio, primaria y secundaria, porque eso dignifica. A mis hijos les digo que estudiar es lo mejor que pueden hacer, te hace una mejor persona, salís adelante» sostiene Patricia.

De a poco fueron sumando talleres, cursos e hicieron del Centro Cultural un espacio de festejos reuniones, referencia y creación colectiva.

 

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