Viernes 22 de Febrero del 2019 - Colonia Caroya

Despidos en Super Uno: “Nuestra lucha continúa, queremos cobrar lo que nos corresponde”

A más de tres meses del cierre de la empresa Súper Uno S. A., los 63 trabajadores y trabajadoras despedidos, continúan sin cobrar los salarios de octubre y noviembre y siguen reclamando por sus derechos laborales.

Escuchar/Descargar el reporte de Ramiro Chaves, desde FM La Ronda

El pasado lunes 12 de noviembre, trabajadores y trabajadoras del Supermercado Super Uno encontraron los locales cerrados y se enteraron del despido de 63 de las 79 personas que emplea la empresa en sus comercios de Colonia Caroya, Jesús María y Sinsacate.

Pese a que el Ministerio de Trabajo de la provincia de Córdoba anuló el procedimiento de despido, el caso quedó judicializado y las patronales mantienen cerrados los supermercados, ofreciendo pagar solamente el 50% del valor de las indemnizaciones.

Hoy, de las 63 personas despedidas, 30 siguen sin conseguir trabajo y junto al apoyo de familiares, compañeros y vecinos de la ciudad, continúan luchando por el respeto de los derechos laborales, exigiendo justicia y trabajo.

Natalia Bustos, ex empleada de Súper Uno, comentó a FM La Ronda la situación: “Algunos de mis compañeros han logrado ubicarse en algunos trabajos, otros tienen sus propios emprendimiento y casi 30 somos los que todavía no hemos encontrado trabajo. No nos han abonado sueldos, no nos han abonado indemnizaciones. Todavía no se ha firmado la supuesta venta de mercadería y alquiler de las instalaciones de Super Uno”.

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Más de tres meses del conflicto y los trabajadores y las trabajadoras en el medio

Tras 20 años de funcionamiento, Grupo Super Uno cerró sorpresivamente sus dos supermercados, sin procedimiento preventivo de quiebra ni notificación a sus empleados y empleadas.

La incertidumbre para las trabajadoras y los trabajadores despedidos se agravó cuando se conoció que Cordiez, firma interesada en la reapertura del comercio, se apartara de la negociación debido a que los dueños de Súper Uno no cumplen con el pedido del sindicato de garantizar el pago de la deuda laboral.

Daniel Rizzi, abogado del Sindicato de Empleados de Comercio, se refirió al estado del conflicto: “Seguimos en la misma situación. Sin lograr concluir las negociaciones con Cordiez y Super Uno. Falta ultimar lo más importante que es la aparición de dinero. Sin eso no podemos avanzar”.

Del mismo modo, ante voces críticas por la falta de novedades del caso, en un comunicado publicado recientemente, desde el sindicato sostuvieron que “ante el posible acuerdo y/o arrendamiento con la firma C.Y.R.E.S.A. (Cordiez) fueron las gestiones de este sindicato, las que colocaron en la mesa de negociaciones a la firma interesada y la sindicatura del proceso”. Y también aclararon el compromiso de lucha con los trabajadores y trabajadoras. “Se ha reclamado incansablemente la reincoporación de la totalidad de los trabajadores y el pago de haberes adeudados, o en su defecto, el pago de las indemnizaciones que por ley corresponde y no lo pretendido por la firma empleadora (Super Uno)”.

En tanto, desde el grupo de despedidos y despedidas exigen mayor comunicación y claridad al sindicato. “Nosotros somos los despedidos, no hemos visto un peso los que no tenemos trabajo, por eso el diálogo tiene que ser fluido, todo el tiempo”, manifestó la ex empleada Bustos en alusión al vínculo con el sindicato.

A su vez, las y los despedidos, denuncian el vaciamiento hormiga de los negocios y que la venta de la firma Super Uno S.A., no contempla el reconocimiento de la antigüedad laboral de los ex trabajadores y trabajadoras a recontratarse por una nueva empresa.

“Once años trabajé para la firma y no concibo de que ellos me hicieron trabajar a la mañana y a la tarde dijeron ‘esperen su telegrama de despido’ como si no les importaran los años que nosotros estuvimos trabajando”, manifestó su enojo la ex empleada Bustos contra las patronales de Super Uno.

“Queremos cobrar lo que corresponde”

Aquel 12 de noviembre la firma de la familia D’Olivo cerraba de manera sorpresiva sus dos sucursales de supermercados (Colonia Caroya y Jesús María), dejando sin trabajo a 63 familias. Hoy, se encuentra en concurso de acreedores y dos de sus unidades de negocios, el mayorista y la venta de combustibles, siguen operando.

Hasta el momento, lo dispuesto no oficialmente por la jueza Julieta Gamboa, autoriza a Super Uno vender mercadería y alquilar las dos sucursales, pero las patronales siguen sin garantizar el pago a los trabajadores y trabajadoras y que se cumpla al pie de los derechos laborales.

“Queremos que nos acompañen, esta es una lucha que todavía no se terminó. No es que vamos a entrar a trabajar a Cordiez y no vamos a hacer más nada, en el caso que se diera. Nuestra lucha continúa, queremos cobrar lo que nos corresponde”, sentenció Natalia una de las tantas mujeres del grupo de despedidos/as por Super Uno y que no baja los brazos.

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