Lunes 20 de Mayo del 2019 - CABA

Buenos Aires fue parte de la marcha mundial contra Bayer Monsanto

La marcha mundial contra la corporación Bayer Monanto, que comenzó en Estados Unidos, tiene su reflejo desde hace ocho años en Argentina.

Escuchar/Descargar el reporte de FM Riachuelo, desde CABA

El sábado 18 se realizó la marcha mundial contra Monsanto. En Buenos Aires se movilizó desde la Plaza San Martín en Retiro, frente a las oficinas de Monsanto, hacia el Obelisco donde se leyó un documento de cierre. La marcha la integraron distintas organizaciones, profesionales de la salud y familias que viven en los territorios afectados.

Tamara Borello, del colectivo “Todos los 25 hasta que se vaya Monsanto” expresó a FM Riachuelo: “Esta marcha es importante porque no solamente Monsanto, recién funcionada con Bayer es la corporación que lidera el mercado alimentario, sino que hay otras corporaciones internacionales que monopolizan la alimentación del mundo: deciden qué es lo que cultivan los países, como lo producen y por ende, deciden qué es lo que comemos y a qué precio”.

El repudio no fue sólo a la empresa de agroquímicos, sino también a Bayer, laboratorio con el que se ha unificado desde hace unos años. También se señaló la convivencia de estas empresas con el actual gobierno de Mauricio Macri.

Entre las organizaciones que se acercaron a participar, se encuentra la Cooperativa de Recicladores de La Boca. Brian, uno de sus referentes, dijo que “Monsanto compró Bayer hace un año y medio o dos, y por un lado te da el veneno y después te da la pastilla para que puedas curarte, es un círculo de plata que queda entre esas dos empresas”. Además de expresar su repudio a estos monopolios, bregó por la soberanía alimentaria y una Ley Agraria.

La marcha recorrió la Avenida Santa Fe hasta la 9 de Julio donde la policía quiso impedir que se continuara, luego de ejercer presión durante casi media hora, se pudo llegar al Obelisco y leer el documento de cierre que detalló las consecuencias de este modelo de agroproducción y la necesidad de pensar modelos de soberanía alimentaria que respeten la cultura de cada territorio, cuiden la salud de los pueblos y permitan el desarrollo de las economías regionales.

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